El Salón De Los Héroes

Sueños de una noche de invierno

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Sueños de una noche de invierno

Mensaje por Prydery el Jue Dic 06, 2012 11:14 pm

Esa mañana un sueño lo había despertado, era una ocasión realmente rara ya que él no solía soñar con frecuencia, era como mirar hacía el fondo de un poso de agua, todo lo que alcanzaba a verse era la oscuridad del fondo, mas sin embargo había algo muy abajo, tan profundo que nadie podía llegar a tocar el final. Entonces ahí estaba… observando a través de la ventana en el piso más alto de la torre, su mirada se poso al sur, donde los bosques y las montañas se convertían en grandes planicies, de las cuales no se veía tampoco el final. El cielo abierto y el reconfortante sol que se dieron lugar en esa ocasión resultaban realmente contradictorios ¿Y es que acaso no era esa la época más fría del año? Los montañeses de Stazioni, hombres endurecidos por el clima y el terreno, se quejaban constantemente del intenso frió que hacía en invierno, tal vez era por eso que solían aventurarse a la capital y a otras regiones más cálidas del continente, era la muerte segura, ya fuera por congelamiento o un derrumbe. La nieve era tan mortal como la espada en esa época de fiestas e historias alrededor de las fogatas.

El ceño fruncido y el constante humo que salía de su boca indicaban que estaba inquieto, el rojo ardiente de sus ojos era intenso en esos momentos también, tal vez indicador de que sus sentidos habían sido agudizados hacia algo que desconocía, o se estaba preparando para algo en especial. Era una incógnita. Mas no podía negar que estaba satisfecho con el día, su mente vacilaba ciertamente, entre la belleza del momento, y el sueño extraño… pero ¿Qué había soñado el hombre pelirrojo?

Vagamente retenía el recuerdo de verse a sí mismo en la jungla, avanzando con rapidez entre la maleza y los troncos caídos, escapando por su vida, su cuerpo cortado y su báculo roto indicaban que había perdido una pelea o estaba en riesgo de muerte, jamás había huido de una batalla pero esta vez parecía que, cualquiera que fuera el mal del que escapaba, lo superaba con creces y no solo eso, también parecía temerle. Al final cayó, su rostro impacto contra el fangoso suelo y tras reponerse del impacto aturdidor, se dio la vuelta y pudo ver una enorme sombra que opacaba con su tamaño la luz del sol. La tierra tembló y un desesperado grito femenino que expresaba agonía interrumpió la visión, llamando su atención hacia el flanco derecho, donde pudo ver como una mujer de andrajosa apariencia trataba de esconderse entre los árboles, su mirada era perturbadora, con un brillo espectral que congelaba el corazón y una sonrisa macabra que parecía reírse de la suerte del sujeto.

Ahí termino el sueño…

El mismo escalofrió que el grito de agonía le produjo a Prydery en el sueño, recorrió su cuerpo nuevamente, de tal manera que un gesto de disgusto se mostro en su rostro por un momento, mas desapareció casi al instante tras un leve suspiro. El sueño no podía haber indicado otro lugar si no la selva húmeda de Tier-Na-Moe, era el lugar donde debería comenzar a indagar el caso, sin embargo también corría el rumor en su interior de que había sido solo un sueño, solo eso y que tal vez estaba exagerando con su paranoia.

Se alejo de la ventana y camino hacia su biblioteca en el subterráneo de la torre, medida de seguridad para evitar a los curiosos y ladrones, además de proteger sus valiosas posesiones en caso de ataque.
Uno a uno, reviso los viejos y polvosos libreros, uno a uno los libros, alumbrando con la llama constante de su báculo, leyendo las leyendas en el dorso de los libros… -Monstruos de los lagos… venenos y posiciones del norte… las tumbas de los antiguos… ¿Dónde puse ese libro?-. Cayó la noche y decidió abandonar su búsqueda.

Cansado de su infructuosa misión se sentó en una silla de madera, de frente a una mesa del mismo material a recuperar un poco el aliento y calmarse, tenía un humor de los mil demonios. Tomo un libro que sobre ella se encontraba y tras mirarlo por un momento lo arrojo hacia los viejos libreros, el impacto hizo que varios tomos cayeran al suelo, pero no fue hasta escuchar como el sonido del metal se estrellaba contra el suelo de roca, que Prydery volvió en si… -Ahí estas- susurro antes de levantarse y buscar aquello que produjo el sonido.
Al fin, sostuvo entre sus manos un libro de borde de metal que estaba sellado con un candado bastante grueso, era obvio que no deseaba que nadie viera su contenido.

Regreso a su alcoba y entre los cajones de sus muebles busco la llave que abriera el cerrojo, cuando por fin la hallo, no tardo en soltar el candado y revisar el contenido, pasaron horas antes de que cerrar al fin el libro. Se acaricio la barba y posteriormente sacudió la cabeza para alejarse el sueño, la madrugada estaba por terminarse, el sol ya parecía comenzar a salir en el horizonte pero el archimago parecía no tener ganas de dormir. Escribió una nota, y haciendo uso de una paloma mensajera, lo envió hacia el norte. Espero respuesta durante las siguientes semanas, mientras tanto siguió investigando sobre un tema en particular, el mismo que llevaba de titulo aquel libro…

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Re: Sueños de una noche de invierno

Mensaje por Invitado el Vie Ene 25, 2013 12:41 pm

Eran las primeras horas de la mañana cuando Andagor, Mariscal del Rey y responsable de la frontera Norte del reino de Laitblani, fue alertado por el guardia de la torre. De entre sus responsabilidades, se encontraba por supuesto vigilar las oscuras nubes del norte y, recibir los ocasionales mensajes que llegaban al palomar localizado en el mismo lugar.
- Señor, ha llegado un mensaje con el sello del Archimago de Fuego del Rey - dijo el mensajero una vez que se le permitió pasar a la sala de guerra, donde aguardaba el mariscal junto con un par de sus generales.
- Deje el mensaje y vuelva a su posición - dijo Andagor con tono serio.

Era poco común recibir columbogramas sin embargo, lo mas extraño era que el solitario Archimago del Rey buscara ayuda en alguien mas que no fuera su majestad Ishag Felnar.
- Preparen una paloma para reenviar el mensaje al Rey - entonces hizo una pausa para agregar después - mejor despachen jinetes al sur. El rey Ishag difícilmente se encuentra en un mismo lugar dos días seguidos, habrá que encontrarlo primero. -
Entonces Andagor tomó el mensaje y se dispuso a leer el contenido.


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